
Mural Anibal Velasquez
El legendario Aníbal Velásquez está más vigente que nunca.
A sus 90 años, cumplidos el pasado mes de julio, el icónico juglar barranquillero recibió un emotivo reconocimiento en ‘La Calle del Picó’, ubicada en su natal barrio Rebolo, el sector donde creció y comenzó a descubrir su gran pasión por la música.
Con pincel en mano, el propio “Rey de la Guaracha” llegó hasta el lugar para firmar una de las dos obras de arte que inmortalizan su legado. Estos murales retratan su inconfundible figura con su característico sombrero negro, su acordeón y algunos de sus grandes éxitos musicales como La brujita, El perro de Juana y La cachiporra.
Durante el homenaje, Velásquez recordó con nostalgia sus inicios musicales en las esquinas del barrio junto a su hermano José ‘Cheíto’ y su entrañable vecino Nelson Pinedo, antes de que este último partiera hacia Cuba para triunfar con La Sonora Matancera.
¿Se viene una estatua?
A pesar de la alegría por este tributo en su tierra, el maestro aprovechó para dejar una solicitud sobre la mesa: considera que su trayectoria de décadas y su labor representando a Colombia en el exterior también ameritan una estatua oficial en la capital del Atlántico, tal como ya ha sucedido con otras figuras insignes como Shakira y Esthercita Forero.
Lejos de detenerse, el nonagenario artista aseguró que conserva intacta su energía—ese famoso “sucundún” que impregna sus discos—, sigue componiendo nuevos temas y se prepara para llevar su inconfundible ritmo a escenarios internacionales, como su próxima presentación en México el 24 de octubre.




